Cabello de ángel


El cabello de ángel es un dulce muy controvertido: a unas personas les apasiona y otras lo detestan. Yo creo que el quid de la cuestión se encuentra en la textura más que en el sabor, que creo que podría agradar a todo el mundo. He llegado a la conclusión de que esas hebrillas dulzonas y que chascan entre nuestros dientes al comerlo son las responsables de que no sea un dulce del agrado de la mayoría. Sin embargo, esas mismas hebrillas son las que hacen al cabello de ángel tan apetitoso y especial para quienes, como yo, nos sentimos encantad@s al saborearlo. ¿Te encuentras tú entre las personas que adoran este tradicional dulce o entre quienes lo consideran muy desagradable?.

He probado a hacer cabello de ángel con 3 recetas distintas y la que más me ha gustado es la que hoy voy a comentarles. ¿Por qué ésta y no las otras?. Pues porque creo que ésta ha logrado dar una consistencia exquisita al cabello de ángel; le ha dotado de un color dorado simplemente maravilloso; y un sabor delicado y, a la vez, con muchos matices. Otra razón que hace que prefiera esta receta es que ha sido más rápido de hacer y eso, señoras mías, es una razón de mucho peso. ¿O no?.
Realmente no es que las recetas varíen en los ingredientes; en lo que varían es en el orden de los pasos, fundamentalmente.
Por si se animan a hacerlo, aquí va la lista de INGREDIENTES:
- calabaza confitera o cidra
- azúcar blanca
- agua
- ralladura de la piel de una naranja
-  1 palito de canela
- 5 clavos de olor
ELABORACIÓN
1º) Limpiar muy a fondo la piel de la calabaza, frotando con un estropajo si fuera necesario.
2º) Abrir la calabaza y sacarle todas las pipas, troceándola posteriormente con la piel incluida (trozos que sean como la palma de la mano).
3º) Poner la calabaza en una olla grande y añadir agua hasta casi cubrirla. Cocer lentamente durante más o menos 1 hora. Poner los trozos de calabaza en un colador hasta que escurran toda el agua y dejar que se enfríen del todo.
4º) Colocar cada trozo de calabaza en la palma de nuestra mano, con la piel en contacto con nuestra palma, y con un cuchillo retirarle la piel con cuidado (como la pulpa estará blanda no hará falta apretar).
5º) Apretar los trozos de pulpa con las manos hasta que se escurran completamente.
6º) Pesar la pulpa de la calabaza escurrida, ponerla en un caldero grande y añadir el mismo peso de azúcar. Añadir la ralladura de naranja, los clavos de olor y el palito de canela. Cocer durante 1 hora a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando para que no se pegue. En ese tiempo, la calabaza ha debido soltar agua, ésta ha debido evaporarse y el cabello ha logrado un color dorado y una textura hebrosa.
7º) Retirar los clavos de olor y el palito de canela.

Si queremos hacer conservas, como fue mi caso, podemos rellenar con el cabello de ángel aún caliente algunos tarritos de cristal que sean muy herméticos, intentando que no queden burbujas de aire, para lo cual iremos empujando con un palito el dulce hasta colocarlo bien en el tarro, cuidando de que quede lleno hasta la bandera. Cerramos bien la tapa y colocamos los tarros en un caldero hondo y cubrimos de agua (hay quien coloca un trozo de papel sulfurizado entre el dulce y la tapa. Yo lo he hecho en alguna ocasión). Llevamos a ebullición durante 15-20 minutos, procurando que los tarros no choquen entre sí (yo suelo colocarlos de pie, intentando que estén todos muy juntitos). Cuando pase ese tiempo, apagar el calor y dejar los tarros en el caldero hasta que el agua se enfríe. Sacarlos, secarlos y ya podemos guardarlos.

Es bastante fácil de hacer, aunque es verdad que algo laborioso también es. Pero el resultado merece la pena. ¿Qué...?. ¿Se animan a hacerlo?.

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