Menú semanal: rico en calcio

La mayoría ya conocemos este importante mineral y su relevancia en nuestro sistema locomotor, en nuestros huesos. Cuando somos niñ@s, nuestras necesidades de calcio son mayores a las que tenemos siendo adultos y esto no se tiene en cuenta a la hora de planificar el menú. Generalmente se suele pensar que el calcio sólo está en la leche y no es correcta esa afirmación, pues hasta el simpático y delicioso perejil tiene calcio.
Quienes me conocen saben que no tomo leche de vaca pues las proteínas de la leche de vaca me sientan fatal. Además, y en general, las proteínas de la leche de vaca (sobre todo las caseínas) y la lactosa no son bien digeridas por los seres humanos; de ahí que cada vez seamos más quienes manifestamos intolerancias diversas a la leche de este animal (también de otros, no vayan a creer...). No obstante, cada un@ debe elegir su alimentación, pero, para ello, deberíamos contar con todos los datos necesarios.

Pero, ¿dónde encontramos el calcio?. Lo encontramos en muchos vegetales (espinacas, la familia de las coles, acelgas, tomates, etc.), en los lácteos, sobre todo en los quesos, pescados en general y azul en particular, mariscos, legumbres (los garbanzos sobre todo), frutos secos (almendras, avellanas...), etc.

No obstante, hay que tener cuidado con este mineral, pues, a menudo, tomamos cantidades importantes de calcio que perdemos al consumir otros alimentos que parecen contribuir a su eliminación. Por ejemplo, consumir alcohol, tabaco y café hace que el calcio no se fije e igual que entra, sale de nuestro cuerpo sin haber cumplido su función. Lo mismo pasa con el salvado que muchas personas toman para añadir fibra a su dieta y desconocen que el salvado arrastra el calcio que se consume en esa misma comida. Los azúcares, incluso los de la fruta, contribuyen a la disminución de la absorción del calcio en nuestro organismo. Así pues, cuando tomemos calcio, evitemos tomar azúcares y fibra en esa misma comida.

Es importante destacar la soja, una leguminosa que podemos encontrar en forma de productos alimenticios diversos: tofu, leche, en polvo, lecitina, etc. Como leguminosa, esta llena de nutrientes, pero, lo más importante es la ingente cantidad de isoflavonas que contiene la soja. Y se preguntarán: ¿qué importancia tienen las isoflavonas respecto al calcio?. Pues bien: las isoflavonas, que son estrógenos vegetales, inhiben o frenan el proceso de destrucción ósea; es decir, consumiendo soja en sus distintos formatos nos ayudará a disminuir el proceso de destrucción de la masa ósea, por lo que es esencial para personas con problemas de osteoporosis. En resumen, podemos concluir que la soja interviene positivamente en la asimilación del calcio y, encima, no tiene lactosa, ni azúcar y nada de grasas saturadas.

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