La felicidad hecha dulce: Tarta de chocolate y caramelo salado

El sábado pasado cumplí la bonita y redonda cifra de cuarenta años. Sí, sí... Cuarenta años. Hasta mi madre se sorprende, me mira y dice que no se lo puede creer; que parece que fue ayer cuando me trajo al mundo. A mí me encantan los cumpleaños, los míos y los de los demás. Me encanta la sonrisa infantil que se nos pone a la mayoría en las fiestas de cumpleaños. No me importa parecer una niña a la que le entra una risita boba cuando abre el primer regalo. Es la emoción que me embarga y que no deseo disimular. ¿Les gustan a ustedes los cumpleaños, soplar las velas de las tartas, abrir regalitos y dejarse invadir por las hormiguitas de la felicidad?. 
Y si me gustan los cumpleaños, ni les cuento cómo me gusta buscar la tarta ideal para esa celebración. Durante días me dedico a bucear entre libros de repostería, me sumerjo en las turbulentas aguas de los blogs en los que abundan las dulces recetas en busca del pastel de mis sueños. Me llevo a la cama pilas de libros y leo y releo hasta que Morfeo me arrastra a su mundo onírico y en él continúo cabalgando a la caza y captura de la tarta que me satisfaga plenamente. Y, en mi caso, el chocolate siempre es un must. Así que, en cuanto vislumbré la maravillosa tarta de chocolate, nata y caramelo salado de SandeeA, me dije a mí misma: ésta es.

SandeeA, del blog La receta de la felicidad, es una diosa del mundo dulce. Todo lo que hace es de impresión. Sus golosinas son maravillosas y sus fotografías dignas de ser miradas una y otra vez. Pero es que además, sus textos me entretienen una barbaridad. Trabaja con mucho mimo. Si no conocen el blog de SandeeA, no tarden en ir a verlo, porque se aprende mucho de lo que ella hace.
Como podrán ver en las fotos, hice una tarta grande (molde de 28 cm de diámetro) y una pequeña tartaleta, a modo de prueba, que haré en más ocasiones, porque las porciones individuales se comen muy bien

Espero que de las fotos puedan deducir lo deliciosa que es esta tarta. Es suave, nada empalagosa, a pesar de que lleve caramelo, y la masa fue todo un éxito en la celebración familiar en la que la degustamos. Mi sobrino Hugo la ha considerado "una pasada" y, como no, repitió pedazo. Como ya les he comentado, sin duda, la volveré a hacer y ahora con la experiencia de la primera vez.
INGREDIENTES (molde de 28 cm de diámetro):

A) BASE (carcasa):
- 300 g de harina de trigo
- 40 g de avellanas trituradas
- 200 g de mantequilla sin sal en pomada
- 90 g de azúcar
- 1 huevo grande
- un pizco de sal
- 1 cucharada de extracto de vainilla líquida

B) SALSA DE CARAMELO SALADO:
- 90 g de azúcar
- 90 g de nata
- 1 cucharada de mantequilla sin sal
- 1/2 cucharadita de sal

C) CREMA DE CHOCOLATE:
- 750 ml de nata
- 500 g de chocolate negro para postres (yo usé el Valor, que me parece fantástico)

D) DECORACIÓN Y ACABADO:
- 300 ml de nata muy fría bien montada con 2 cucharadas de azúcar glass
- cacao amargo en polvo (yo uso uno ecológico que compro en herbolario)
ELABORACIÓN:

A) BASE:
1º) Mezclar todos los ingredientes y amalgamarlos hasta formar una pasta homogénea y lisa. Formar una bola y dejarla reposar en la nevera durante 30 minutos.
2º) Forrar la base de un molde desmoldable con papel de hornear y engrasar un poco las paredes.
3º) Estirar con un rodillo la masa, con cuidado, y dejándola lo más uniforme posible. Colocarla en el molde y, con los dedos, apretarla delicadamente hasta que haya tomado la forma de aquél. Pasar el rodillo por el borde para recortar la masa sobrante. Si observásemos algún defecto en la masa, rellenarlo con la masa sobrante, manejándola como si fuera plastilina. Meter el molde en la nevera durante 45-50 minutos.
4º) Precalentar el horno a 180ºC.
5º) Cubrir la masa con papel de hornear y llenar con garbanzos o, si tenemos un molde algo más pequeño que quepa en el anterior, utilizarlo, para evitar que la masa suba y se deforme. Podemos pincharla también.
6º) Hornear unos 30 minutos. Sacar y dejar enfriar. Podemos desmoldar. Reservar.

B) SALSA DE CARAMELO:
1º) Echar el azúcar en un cazo de fondo grueso, poner al fuego y dejar que caramelice sin remover o removiendo lo menos posible.
2º) Con muchísimo cuidado, retirar del fuego y añadir la nata caliente, la mantequilla y la sal, removiendo hasta lograr una salsita lisa y cremosa. En este paso hay que tener mucho cuidado con no quemarse, pues la mezcla empieza a burbujear y podemos quemarnos y hacernos mucho daño. 
3º) Dejar entibiar.
4º) Verter sobre la base o carcasa de la tarta y llevarla a la nevera para que solidifique un poco.

C) CREMA DE CHOCOLATE:
1º) Poner a calentar la nata y, cuando hierva, retirar del fuego y añadir el chocolate troceado. Remover hasta lograr una cremita uniforme. Dejar entibiar.
2º) Verter la crema sobre la salsita de caramelo que ya habrá endurecido un poco. Podemos emplear la espumadera para evitar que la crema caiga a borbotones y remueva el caramelo. 
3º) Meter la tarta en la nevera y dejarla reposar de un día para otro o hasta que cuaje.

D) DECORAR Y TERMINAR LA TARTA:
1º) Montar la nata fría y, cuando esté casi montada, añadir el azúcar glass.
2º) Hacer montículos al gusto con una manga pastelera.
3º) Espolvorear con el cacao en polvo.
¿A que apetece mucho darle un buen bocado...?. Pues hazla y verás que no es tan difícil. Quizás algo laboriosa, pero, si te organizas bien, puedes ir haciéndola por fases, tal y como la hice yo. Y créeme que merece mucho la pena. Fíjate en el caramelo salado cómo se desparrama en el plato... El contraste de éste con el chocolate es espectacular. Invito a probarla.

Por último, agradecer a tod@s sus felicitaciones y bonitas palabras. Siempre complace saber que importas a l@s demás. Muchas gracias...

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