Menorca (I): un universo gastronómico

No es porque Marc sea menorquín, pero hay que reconocer que Menorca es naturaleza y belleza en estado puro. Adoro esa preciosa isla en medio del Mar Mediterráneo que todos quienes la han ocupado han deseado hasta límites insospechados. Menorca es linda en sus paisajes suaves, en sus gentes amables, en su vasta y poco conocida historia y en su deliciosa y variada gastronomía.

No sé a ustedes, pero cuando visito cualquier región del mundo, pienso en sus paisajes y en sus comidas al mismo tiempo. ¡Y no soy capaz de separarlos! Cuando pienso en Menorca, imagino un paisaje aterciopelado y lleno de infinitas tonalidades de verdes en los que pacen tranquilamente vacas blancas y negras (frisonas) y, como no, las vacas vermellas (rojizas), que componen la raza autóctona de esta Isla Balear. Y, evidentemente, me viene a la cabeza la foto de la casita de El Caserío y sus quesitos en porciones. ¿Quién no los ha comido alguna vez? Lástima que El Caserío fuera vendido (y esquilmado a estas alturas) y que ahora sólo nos queden los Quesiletes, los quesitos realizados en Menorca, por Quesería Menorquina.
Por supuesto, no puedo obviar la importancia de la ocupación francesa de esta isla mediterránea, pues a quién no le gusta una buena mahonesa. Hay mucha discusión sobre esta salsa, pero ya les he hablado de ello en otro post anterior, así que a él les remito. Y... ¿quién no ha oído hablar de la llagosta de Fornells? La langosta de esta zona de Menorca es famosa en el mundo entero y con ella se cocina la deliciosa  (y carísima) caldereta de llagosta. De acuerdo, es famosa, pero yo prefiero delicias menos famosas y más de la gente normal. 

Cuando vamos a Menorca, mis amigos y familiares se deleitan pensando en los increíbles embutidos que traeremos a la vuelta. Y es que hacemos un buen hueco en nuestras maletas para la sobrassada, carn i xua, cuixot, butifarró blanc y negre, así como para el rico formatge. Si son amantes de la charcutería en general y de los embutidos tradicionales en particular, esperen mi próximo post. Les va a encantar.
Pensar en Menorca, es pensar en los sabrosísimos quesos con D.O. Mahón. Se trata de quesos realizados con leche de vaca, pero que no tienen que ver con los habituales quesos de vaca que se ven por la Península Ibérica o en los Países Bajos. ¡Qué va! Las vacas menorquinas pastan en prados azotados por fuertes vientos (Tramontana, Mestral...) que vienen cargados de salitre y, en consecuencia, los quesos realizados con la leche de estas vacas son tremendamente gustosos. No sólo los quesos resultan afectados por la climatología de esta Isla y es que, también, la camamil.la de Menorca es única, de sabor algo salado y ferroso y más anaranjada que la manzanilla normal. Si tienen ocasión, no dejen de probarla. Los fantásticos licores de herbes dolces merecen una mención y no podemos olvidarnos de una estupenda y fina ginebra: el Gin Xoriguer. Esta ginebra está hecha con bayas de enebro y es herencia inmediata de la ocupación británica de la Isla de Menorca. 

Pero Menorca también es dulce... ¡Tan dulce...! Pastissets, carquinyols, tatis, amargos, turró cremat, bras de gitano, ensaïmadas, coca bamba, crespells, mitges llunes, robiols, imperials, etc. Es un paraíso para los amantes de la repostería tradicional. Buenos ingredientes y pocas boberías. Toda Menorca está llena de estupendas pastisserias, forns o confiterias, pero yo les voy a hablar de Villalonga Ca's Sucrer, la mejor confitería de Menorca, y del Forn de Sa Plaça, una panadería maravillosa. Ambas se encuentran ubicadas en Es Mercadal, el municipio que ocupa el centro de la Isla y enclave gastronómico fundamental de la cuina menorquina tradicional. ¡Y el pueblo de Marc!
Ca's Sucrer es visitada por todo el que disfruta con lo dulce. En las fiestas de Sant Martí, en julio, se ve mucho famoso y famosillo entrando a comprar unos carquinyols o unas bolsitas de turró cremat. Conserva ese aire de principios del siglo XX y sus recetas permanecen inalterables con el paso del tiempo. Sus amargos son insuperables y su bras de gitano... ¡Pura lujuria dulce!
El Forn de Sa Plaça es una panadería-pastelería donde, al entrar, te invade una gran sensación de calidez. La acertada iluminación y esos mostradores de cristal repletos de delicias te hipnotizan lo quieras o no: ensaïmadas rellenas y sin rellenar, pastissets, cocas dolces y salades, mitges llunes, crespells de conserva, formatjades de carn, panes de todo tipo... 

Es imposible reseñar de manera expresa todo lo que Menorca ofrece gastronómicamente hablando; sin embargo, no puedo dejar de mencionar platos tan habituales como el oliaigu amb figues, albergínias, perdiu amb col, caragols as forn, panadera, coca amb sofrit... Como una tía de Marc es una extraordinaria cocinera y nos invitó a comer a su casa un delicioso llom amb col cocinado en cocina de hierro, voy a terminar este post con unas imágenes de su cocina y su buen hacer.
Espero que les haya gustado este personal recopilatorio de la Menorca gastronómica y que, a partir de ahora, conozcan un poco más este pequeño pero variado universo que conforma la cuina menorquina.

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